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Creación de un portafolio

Cómo compartir tu portafolio profesional (y cómo no hacerlo)

Un portafolio profesional puede abrirte muchas puertas. Estos documentos son ideales para mostrar tus trabajos a una empresa o a clientes con los que quieras trabajar, y a menudo son el mayor aliado de fotógrafos, diseñadores, periodistas, gestores de redes sociales y otros profesionales. Pero ¿cómo enviar un portafolio y aumentar las posibilidades de ser valorado positivamente? En este artículo, vamos a ver cómo compartir tu carpeta de trabajos a potenciales empleadores y clientes (y cómo no hacerlo).

1. Enviar tu portafolio actualizado

Puede ser una obviedad, pero lo cierto es que mucha gente utiliza el mismo portafolio durante años. Y eso es un error. Una carpeta profesional desactualizada no dejará la mejor impresión; lo ideal es que, entre las muestras de trabajo, se incluyan proyectos del último año. Eso no quiere decir que solo debas incluir tus trabajos más recientes: es necesario realizar una criteriosa selección de muestras… y eso nos lleva directamente al punto siguiente.

2. No incluir todos tus trabajos

Estamos seguros de que, durante los últimos años, has hecho un montón de trabajos que te hacen sentir orgulloso. Sin embargo, eso no implica que debas volcar todos y cada uno de ellos al portafolio. Ten en cuenta que las carpetas de trabajo suelen ser relativamente cortas: lo ideal es que tengan entre 2 y 5 páginas de un documento de PDF. Por ello, deberás realizar una cuidadosa selección de tus mejores trabajos, aunque siempre mostrando versatilidad. De esta forma, la persona que vea tu portafolio verá que eres una persona flexible.

3. Usar un formato adecuado

Los portafolios deben poder enviarse fácilmente, pero —lo que es más importante— deben poder abrirse y leerse fácilmente por la persona que los reciba, ya sea un reclutador de una empresa o un cliente en el caso de que seas un freelancer.

Evita enviar tu carpeta de trabajos en un formato muy específico que pueda corromperse. Tampoco lo mandes en un archivo JPG, PNG y mucho menos DOC: transmitirá desprolijidad y poco profesionalismo. Lo mejor convertirlo a PDF: un formato de tipo compuesto que podrá ser abierto y leído desde cualquier dispositivo.

En cuanto al programa que uses para diseñar tu portafolio, todo dependerá según tu profesión y el tipo de trabajos que desees mostrar. Por ejemplo, un periodista incluirá varias muestras de texto, por lo que podría utilizar un programa como Adobe InDesign. En cambio, diseñadores o fotógrafos podrían usar programas como Adobe Photoshop o Adobe Illustrator, por ejemplo.

4. Tenerlo siempre listo

Nunca se sabe cuándo aparecerá la oportunidad perfecta para enviar tu portafolio. Por ello, lo mejor es tener tu portafolio siempre listo. Puedes guardarlo en tu teléfono móvil como un archivo PDF comprimido, para evitar que ocupe demasiado espacio. Luego, podrás enviarlo fácilmente mediante correo electrónico, SMS e incluso mediante un mensaje de WhatsApp si un cliente te pide una muestra de trabajos durante una conversación de chat.

5. Que sea simple

Los portafolios suelen ser usados por profesionales del mundo de la imagen, entre los que se incluyen los diseñadores gráficos. Eso significa que, casi por obligación, un portafolio debe tener un diseño cuidado y original. En otras palabras: el diseño del portafolio en sí mismo también será una muestra de los trabajos del candidato. Por supuesto, eso no quiere decir que deba ser un documento visualmente recargado y complejo de interpretar o leer. Todo lo contrario: un buen portafolio debe ser lo suficientemente simple para que se pueda escanear con los ojos fácilmente, aunque sin descuidar el diseño.

Puedes utilizar un montón de herramientas gráficas como infografías, líneas de tiempo, bloques de texto o imágenes. También puedes hacer uso de herramientas como el storytelling o la narrativa transmedia: recuerda que un portafolio es digital, por lo que no es una mala idea añadir links a tus redes sociales u otras plataformas en alguna sección.

6. No enviar el portafolio a todo el mundo

Cuando estamos inmersos en una búsqueda laboral, solemos cometer el error de enviar nuestro portafolio o currículum a todos lados. Esto no es recomendable: ten en cuenta que en tu portafolio hay trabajos de tu autoría, y si este documento cae en las manos equivocadas podrías ser víctima de plagio. Envía tu portafolio con criterio a empresas y personas de confianza.

Por otro lado, no dudes en adaptar tu carpeta de trabajos según la empresa o la persona a la que la enviarás. Por ejemplo, si eres candidato de una editorial de animé que necesita ilustradores, quizá no tenga demasiado sentido adjuntar ese proyecto de arte abstracto que hiciste en la universidad y te encanta.

7. Enviarlo junto a tu currículum

Por último, ten en cuenta que un portafolio a veces no deja espacio suficiente para poner datos personales del candidato o para contar tu trasfondo académico o laboral en detalle. Si es el caso, no dudes en enviar tu currículum vitae en conjunto con tu portafolio. El CV no debe estar súper cargado: ten en cuenta que ya mostraste tu potencial en la muestra de trabajos. De todas formas, sí es necesario que se vea profesional y estético.

En conclusión: creatividad, simpleza y criterio

Hemos visto qué cosas tener en cuenta a la hora de enviar tu portafolio a un reclutador o a un cliente. En líneas generales, mantenlo simple, bonito y práctico, y elige con mucha cautela los trabajos que mostrarás teniendo en cuenta aspectos como la originalidad y la versatilidad. Recuerda que un buen portafolio respaldará tu experiencia en el área en la que te mueves y, además, te mostrará como una persona proactiva y organizada.

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