Vivian Maier fué una niñera norteamericana de ascendencia francesa y austrohúngara que dividió su vida entre Europa y los Estados Unidos, regresando a Nueva York en 1951.

En 1956 residía en la costa este de Chicago donde ejercía su trabajo de cuidadora de niños y en su tiempo libre se dedicaba a hacer fotos, reflejando desde detalles de la cultura americana, demolición de monumentos, niños, ancianos, costumbres de las diferentes etnias etc. Esta mujer fue además de un espíritu libre, un alma orgullosa, que sobrevivió a la pobreza gracias a tres de los hijos que había cuidado en su infancia, y que la tenían como una segunda madre.

Sin saberlo, tras su muerte uno de sus armarios donde vivía fue subastado y fue en ese armario donde se encontró el tesoro escondido de Maier, mas de 100.000 negativos, documentales caseros y grabaciones de audio.

No es difícil imaginarla, gracias a sus autorretratos, alta, morena, pelo corto y vestido largo, un poco arrugado, seguramente demasiado viejo. Con una Roiflex colgada alrededor del cuello. Distante, enigmática y misteriosa.

Lo cierto es que poco se sabe de esta mujer, excepto lo que nos dejan ver sus fotografías: señoras elegantes, parejas felices, niños en la playa, una mujer y su bebé… su propia sombra. Autorretratos frente a espejos, cristales, reflejos en un vagón de tren… Experimentos y encuadres que, en la mayoría de los casos, no llegó a ver nunca.

La propiedad intelectual y derechos de las obras/imagenes mostradas en este artículo de oldskull.net, corresponden íntegramente al autor citado en esta misma entrada.

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