Hijo de inmigrantes judíos, Garry Winogrand es considerado uno de los pioneros (no ha sido el único) de la fotografía callejera. Su carrera es la que más ha trascendido a los largo de los años. Quizá la forma en la que murió tuvo algo que ver.

Murió de cáncer en 1984, dejando más de 400.000 fotografías sin editar, muchas de las cuales ni siquiera había mirado. Además también dejó 2500 rollos de película sin revelar. Murió con el “mono de trabajo”.

Muchas de esas fotografiás se recogieron dando forma al libro “Figments from de real world” y posteriormente en una exposición en el museo de arte moderno de Nueva York (Moma).

El estilo fotográfico de Garry es muy característico, recorría las calles de Nueva York con su Leica M4 y un gran angular preenfocado, disparaba fotos sin parar, a veces sin mirar por el visor, conseguía imágenes con un horizonte no paralelo, algo que por aquella época lograba causar sensación.

Un día se encontraba fotografiando por la calle, una persona se paró y le pidió de malas formas que no le fotografiara. Garry le contestó; “No es tu foto, es mi fotografía”. Esta frase se ha convertido así en una de las frases celebres sobre fotógrafos.

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@jandro_martinez

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