Saber elegir el diseño gráfico más adecuado para tu público en el momento de creación de una página web es lo que determina, en buena medida, que los usuarios sobrepasen esos 3-6 segundos críticos de los que disponemos para engancharlos a nuestro sitio y que no se vayan en búsqueda de la competencia. Veamos, por tanto, lo que hay que tener en cuenta para que la imagen gráfica cumpla su cometido en este tipo de proyectos.

El diseño gráfico debe responder a la estrategia empresarial del cliente

El primer error en el que se suele incurrir es empezar a trabajar sin tener claros los objetivos de comunicación y marketing de la empresa (ya sea la de un cliente o la nuestra). Es fundamental contar con un briefing bien hecho que nos especifique claramente cuál es su actividad, a qué target (tipo de usuarios) se dirige, los productos y servicios que ofrece, cuáles son sus objetivos a corto, medio y largo plazo; sus puntos fuertes y débiles, cuál es su imagen corporativa, si ya tienen otros materiales de marketing que exijan una coherencia gráfica, etc. 

Debemos trabajar el diseño gráfico teniendo en cuenta los textos

El redactor o copy no debería trabajar por su lado y nosotros por el nuestro. Tenemos que saber qué mensajes publicitarios y secciones requerirán ser resaltados mediante el diseño, y cuál será el tono y el volumen aproximado de los textos de la web, ya que la línea gráfica y los textos deben ser congruentes.

¿Habrábanners? ¿cuál será la extensión de los textos que contendrán? ¿Será necesario diseñar un formulario de contacto diferente al que viene por defecto en la plantilla de la web? ¿Habrá alguna página con mucho volumen de información que requiera marcar su estructura gráficamente? ¿A qué hay que darle relieve? Es decir, los textos nos piden diseño porque la línea y la distribución gráfica guían al usuario por la página, provocando que se detenga en lo que ha llamado su atención, aunque sea de manera inconsciente. Si no vende, hacer una web estéticamente bonita no será suficiente para que el cliente quede satisfecho.

ilustración de gestor de archivos web

Construye un esquema visual y preséntaselo al cliente

Para ahorrarte un disgusto posterior, lo mejor es que, antes de ponerte a diseñar, construyas un wireframe o esquema visual de la página web para que lo apruebe el cliente y puedas seguir trabajando en el proyecto desde esa tranquilidad. Piensa que se trata de un esquema, no tienes que definir todavía los colores, la tipografía ni los elementos gráficos. El objetivo es que la estructura de la página esté clara y consensuada: los ítems del menú, la jerarquía y disposición de los contenidos esenciales, la usabilidad, el recorrido que seguirá el usuario, etc. 

Si vas a utilizar una plantilla, escógela bien

El esfuerzo que has realizado hasta llegar a este punto debería servirte para tener una visión global del proyecto y poder escoger con buen criterio la plantilla (theme). Descarta las gratuitas: si estamos hablando de la imagen de una empresa en Internet que, además, tiene que competir en la red con toda su competencia, no es una buena idea, ya que una plantilla gratuita no transmite credibilidad (al igual que tampoco la transmite un dominio gratuito). Al margen de esta obviedad, fíjate bien en las funcionalidades de la plantilla antes de comprarla para asegurarte que te ofrecerá todas las prestaciones que requiere el proyecto. 

ilustración de chico navegando por internet

Imagen corporativa: casi siempre, menos es más

Con todo lo anterior en mente, empezamos a trabajar el diseño gráfico. Y aquí es cuando la imagen de una paella valenciana debe quedar en las antípodas de cualquiera de nuestras decisiones. 

Piensa que el usuario debe poder leer los textos, por lo que el fondo (salvo excepciones muy justificadas y bien ejecutadas) siempre es mejor que sea blanco. Asimismo, una web debe invitar a navegar por ella: no apelotones los contenidos, deja que respiren para que los visitantes también tengan oxígeno, ¡alíate con los espacios vacíos y con la imagen clean!

Con los colores, otro tanto de lo mismo. No escojas más de dos colores corporativos (como mucho, un tercero para contrapuntos, como los botones de llamada a la acción) y escógelos teniendo en cuenta los del manual de marca del cliente o, en su defecto, las leyes de la psicología del color: por ejemplo, si es la página web de un dentista, escoger el rojo no será la mejor idea. En cambio, en páginas de empresas de marketing, según el tono y cómo se utilice, puede ser una buena opción. En Internet encontrarás muchas herramientas gratuitas de paletas de colores que te ayudarán a armonizarlos, y algunas son gratuitas, como Paletton.

En cuanto a las tipografías, lo recomendable también es jugar con dos diferentes: una para el cuerpo de texto y otra para los títulos. A la hora de escogerlas, el criterio que debe primar es que sean legibles y que remitan al sector de actividad de la empresa (la que escojamos para una guardería será muy distinta a la que escojamos para un bufete de abogados).

Pon especial atención en los detalles y mima el diseño gráfico de elementos como los iconos y los botones.  Esa diferenciación es la que contribuirá a que la web de la empresa se distinga de la competencia. Ahora bien, que la creatividad tenga un sentido comunicativo. 

Las imágenes, otro punto esencial

Optimiza el peso de las imágenes para que no aumenten el tiempo de carga de la web, que es uno de los principales factores que incrementa la tasa de abandonos de una página y, por supuesto, no utilices imágenes de otros sitios sin su consentimiento (las multas son cuantiosas, no es broma). Hay bancos de fotos online que son de pago, como Depositphotos o Bigstock, y también tienes otros gratuitos. Recuerda que las fotografías, al igual que los textos y cualquier otro elemento, también comunican.

ilustración gráfica de añadir imagenes a web

‘Bonus track’

Cuando nos conectamos a un sitio web, todos esperamos que lo que vemos y leemos nos transmita confianza y nos solucione aquello que ha motivado que nos pongamos a navegar. No pierdas esta brújula de vista y ten presente que es imposible saber de todo: ser un buen diseñador gráfico, un buen redactor, un experto en marketing y un buen programador web. Así que no te metas en berenjenales que te sobrepasen. Trabaja en equipo para que el resultado cumpla el objetivo final del cliente, que es que la inversión que ha hecho en la web se traduzca en ventas (si un cliente no tiene presupuesto para que podamos trabajar en condiciones, no deberíamos embarcarnos en una travesía como esta).

La propiedad intelectual y derechos de las obras/imagenes mostradas en este artículo de oldskull.net, corresponden íntegramente al autor citado en esta misma entrada.

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