Puedo imaginarme las dificultades que habrá tenido Mikal Cronin para seleccionar la cara A de su nuevo siete pulgadas. Y es que, a pesar de no alejarse demasiado de las áreas exploradas en su anterior lanzamiento Mikal Cronin (Trouble in Mind, 2011), los dos temas incluidos en Tide (Goner, 2011) alcanzan unos niveles emocionales que sólo podíamos atisbar en su disco homónimo. Canciones sencillas con ecos que evocan a un Brian Wilson nostálgico con las que Mikal Cronin parece querer alejarse cada vez más de la faceta junto a Ty Segall con la que se dio a conocer. Más de uno usará la belleza de estas melodías para argumentar un giro al indie comercial. Pero lo que yo creo es que Mikal Cronin no está interesado en ser otro chico malo más dentro del panorama garagero. Lo suyo es llevar el género a su punto de madurez. Bravo por ello.

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