Desde Portland aterriza Adam Friedman, un artista gráfico de trescientos sesenta grados que crea estos tatuajes con un estilo inconfundible. Transmitiendo una sensación de duplicidad en las lineas fluorescentes que traza convirtiéndolas en una especie de proyección para ver con gafas en 3D.

Con el tiempo, su investigación artística se ha centrado en diferentes culturas, y como a lo largo de la historia, han tratado de relacionarse con el mundo natural. La supervivencia, las calaveras, el lenguaje y la tecnología siempre han dado forma a la interpretación de los lugares «salvajes» que el artista trata de asimilar dentro de su técnica artística que abarca desde la pintura hasta el diseño de entornos y el tatuaje.

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