¿Pintará Banksy su propia representación de las Meninas de Velázquez?

Miscelánea

Banksy no se rige por normas, ni por convenciones sociales. Banksy solo responde a sus impulsos de plasmar con pintura su modo de ver la realidad, cargada de humor e ironía. Banksy es Banksy, aunque paradójicamente nadie sabe quién es realmente Banksy. El conocer el escenario de su próxima creación podría dar pie a una de las apuestas más rocambolescas recogidas en el libro del White’s. Nadie lo sabe, simplemente un día te levantas y está ahí. Quizás por este motivo, la ciudad de Ferrol, en Galicia, tomó el toro por los cuernos e invitó públicamente al artista a que explayara su talento por los muros y paredes ferrolanas.
Canido, así se llama el barrio de Ferrol que a finales de agosto creó una auténtica campaña de publicidad para invitar al enigmático grafitero a plasmar su mejor reinterpretación de Las Meninas de Velázquez. El mensaje, que llegó a dar la vuelta al mundo en vallas publicitarias y en grandes medios de comunicación, invitaba al británico a pintar su visión del icónico cuadro en las paredes y muros de Canido el primer fin de semana de septiembre. Durante esos días, cientos de artistas, músicos, escritores, fotógrafos y demás personas vinculadas de un modo u otro con el arte, se dieron cita en el barrio de Canido para participar en el evento cultural conocido como Las Meninas. En la calle Alegre, la principal del barrio, la gente se congregó entre risas y bromas esperando la llegada de Banksy. Pero Banksy no apareció.
Y es lógico que no lo hiciera si tenemos en cuenta que para un artista cuyo anonimato es el pilar de su esencia el aparecer en medio de una fiesta tan multitudinaria podría poner fin al misterio que suscita su persona. Y es que el de Canido no es un barrio cualquiera, y por ende tampoco lo es la fiesta que celebra cada año a principios de septiembre.

En 2008 Eduardo Hermida, un artista local, se vio obligado a regresar a su casa familiar ubicada en Canido. Gris, en deterioro y francamente deprimido, el de Canido era un barrio deprimente en el que vivir y Hermida tuvo una genial idea para cambiar esa realidad. Así, mientras Banksy convocaba a otros cuarenta artistas callejeros en Londres para poner en marcha el Cans Festival, en Ferrol Hermida sacaba la pintura a la calle para cubrir los sucios muros del barrio de Canido de su visión personal del famoso cuadro de Velázquez. Inspirados por Hermida, fueron muchos los artistas urbanos, locales y no locales, los que se fueron sumando al proyecto que hoy en día cuenta con más de 300 obras pictóricas repartidas por los muros y paredes de las calles del barrio. Altas, delgadas, de diferentes estilos y tamaños y con potentes mensajes incluidos, estas Meninas han devuelto la vida y el alma a un barrio que estaba condenado al despoblamiento. Gracias al arte urbano, los vecinos de Canido pueden presumir ahora de un proyecto artístico y cultural que ya ha conseguido el reconocimiento internacional al ser declarado por la UNESCO como “Itinerario cultural dentro de Galicia”.
Desde entonces, cada año cientos de artistas se dan cita, como decíamos, el primer fin de semana de septiembre para continuar creando nuevas Meninas o restaurar aquellas que, por motivo del paso del tiempo y sobre todo de la intensa lluvia que caracteriza al noroeste del país, hayan perdido parte de su color y esplendor. Tal es la repercusión del festival que ya se ha convertido en todo un referente y modelo de cómo llevar a cabo una regeneración urbana a través del arte callejero.
Por todo ello, Canido esperaba que el artista que ha puesto énfasis en denunciar con sus creaciones diferentes injusticias sociales y prejuicios, finalmente acudiera a plasmar en el lugar que la propia organización había reservado para él, su expresión personal de las Meninas. No pudo ser aquel día, pero lo podrá ser cualquier otro. En Canido aún mantienen la esperanza de levantarse una mañana y ver “un Banksy” entre sus Meninas, ya sea en el espacio que le han reservado y que sigue intacto o en cualquier otra fachada del barrio. Ya se sabe que la esperanza es lo último que se pierde, y quizás sea un pequeño barrio de una ciudad gallega el hogar de la primera obra permanente del artista en España. Como dicen por allí: ¡Malo será!


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